¿Qué es la computación cuántica?
Antes de definir la computación cuántica, un apunte sobre su fundamento: la mecánica cuántica. Esta área de la física se encarga de estudiar el comportamiento de las partículas a niveles subatómicos y en un ámbito microscópico. Y de los descubrimientos sobre esos comportamientos se aprovechan precisamente los ordenadores cuánticos, que son mucho más rápidos en los cálculos que los sistemas clásicos de procesamiento. Esto es así porque la computación cuántica permite realizar multitud de operaciones simultáneamente. Un ordenador cuántico es como tener trabajando en paralelo muchos ordenadores normales.
Cúbit, el bit cuántico
¿Cómo funciona un ordenador cuántico?
El ordenador cuántico no tiene nada que ver, en funcionamiento y en aspecto, con los ordenadores tradicionales gobernados por chips y transistores, y con muchas placas y circuitos en su interior. El ordenador cuántico es un dispositivo informático que utiliza cúbits en lugar de bits, y que aplica principios de mecánica cuántica para realizar sus cálculos. En un ordenador cuántico, que tiene la forma de una aparatosa lámpara de techo, y que está compuesto por cientos de cables y conductos, solo hay un procesador al que se le hacen llegar señales de microondas.
Además, un ordenador cuántico necesita unas condiciones físicas especiales para funcionar con garantías. Y por eso solo es viable el desarrollo de computadores cuánticos en entornos de laboratorio muy controlados. Hablamos de que necesitan una presión atmosférica casi inexistente, un frío extremo (próximo al cero absoluto o -273 ºC, pues un mínimo de calor hace que los cúbits sean propensos al error) y un aislamiento del campo magnético terrestre para evitar que los átomos se muevan y colisionen. Por otra parte, estos sistemas no funcionan ininterrumpidamente, como los ordenadores clásicos, sino en cortos intervalos de tiempo.También es complejo en ellos almacenar y recuperar la información.
Algoritmos cuánticos
Diferencias vs. ordenador convencional
Los ordenadores cuánticos no son una herramienta de uso generalizado y cotidiano. Por sus exclusivas características físicas, solo los veremos en entornos de laboratorio o en centros de datos. Y no en cualquier mesa de trabajo, como un PC o un servidor tradicional. Al fin y al cabo, se trata de una tecnología de unas instalaciones muy caras. Porque, entre otras cosas, y como hemos dicho, los cúbits son muy sensibles a errores e interferencias. No obstante, cada vez será más habitual que personas ajenas a estos entornos se conecten vía internet con los ordenadores cuánticos y los aprovechen para acelerar sus cálculos.
Aplicaciones
La extraordinaria capacidad de computación que aportan los ordenadores cuánticos los hacen interesantes en campos donde se trabaja con cantidades masivas de datos:
- En las finanzas, por ejemplo, permitirán optimizar carteras de inversión, analizar riesgos y mejorar los sistemas de detección de fraude.
- En la medicina, ayudarán a desarrollar medicamentos y tratamientos personalizados, y en la investigación genética.
- En el mundo del transporte, la computación cuántica puede ayudar a optimizar rutas, identificando los mejores trayectos en cuanto a costes, tiempo o contaminación.
- En la industria aeroespacial, puede contribuir al desarrollo de nuevos materiales, y a optimizar vuelos o asignar los aviones en los aeropuertos.
Y son solo algunos ejemplos de las posibilidades de los ordenadores cuánticos.
Computación cuántica y ciberseguridad
Una de las grandes aplicaciones de la computación cuántica está en el mundo de la ciberseguridad para empresas. Y es que permite la creación de algoritmos de cifrado mucho más avanzados que los existentes hoy en día. Sin embargo, esta ventaja se torna también una amenaza, pues, de la misma forma, este nuevo paradigma computacional es capaz de echar abajo los mecanismos de cifrado convencionales. Averiguar los modelos de contraseñas y certificados será una tarea muy sencilla para estas máquinas. Hoy por hoy, la computación cuántica no es una amenaza porque está acotada a unas pocas instalaciones en todo el mundo, pero su popularización en el futuro sí podría hacer que caiga en las manos equivocadas. Con el peligro que eso supondría.
Computación cuántica y procesamiento de datos
A finales de 2022 se alcanzaron los 433 cúbits en procesadores cuánticos, como el Osprey de IBM. Sin embargo, se espera que en los próximos tres años se lleguen a superar los 4.000 cúbits. A más largo plazo, también hay planes ambiciosos. La misma IBM se ha marcado como objetivo construir una máquina de 100.000 cúbits en el plazo de 10 años. También está sobre la mesa el desarrollo de ordenadores cuánticos a gran escala. Google, por su parte, también sueña a lo grande y quiere llegar al millón de cúbits para finales de esta década. Y la californiana PsiQuantum también aspira al millón de cúbits en una sola máquina, aunque no ha dicho cuándo podría estar. Las grandes potencias consideran las tecnologías cuánticas estratégicas y están dedicando cuantiosos recursos para su desarrollo. China, por ejemplo, ha puesto en marcha un programa de cinco años que va a costarle miles de millones de dólares. Nadie quiere quedarse atrás.
